13 AL 15 DE OCTUBRE 2027

Un nuevo informe de la Polystyrene Recycling Alliance asegura que el poliestireno ya cuenta con tecnologías comerciales activas, infraestructura de reciclaje operativa y mercados finales consolidados en Estados Unidos, Canadá y México, desmontando la idea de que se trata de un material “no reciclable”.

La discusión sobre el futuro del poliestireno dentro de la economía circular está entrando en una nueva etapa. Mientras distintos mercados avanzan en regulaciones para envases, reciclabilidad y contenido reciclado, la Polystyrene Recycling Alliance (PSRA) publicó un informe que busca cambiar la narrativa alrededor de este material: el poliestireno ya no debe verse como un problema de residuos, sino como una corriente con infraestructura, tecnologías y mercados capaces de sostener su circularidad.

El documento, elaborado con investigación independiente de Resource Recycling Systems (RRS), analiza el estado actual del reciclaje de poliestireno expandido (EPS) y poliestireno rígido (HIPS/GPPS) en Norteamérica, incluyendo capacidades de reciclaje mecánico, disolución y reciclaje químico, acceso a infraestructura, inversiones industriales y desarrollo de mercados finales.

El informe sostiene que ya existen proyectos operativos, cadenas de recuperación y aplicaciones comerciales que demuestran la viabilidad técnica y económica del reciclaje de poliestireno. “El reciclaje de poliestireno no es una meta futura; es un sistema operativo que ya funciona, con tecnologías probadas, mercados finales documentados y proyectos activos en operación actualmente.”, afirmó Justin Riney, presidente de PSRA.

El poliestireno expandido alcanza una tasa de reciclaje de 31% en Norteamérica

Uno de los datos más relevantes del reporte es que el poliestireno expandido (EPS) utilizado en empaques de transporte alcanzó una tasa de reciclaje del 31% en Norteamérica, equivalente a 168,6 millones de libras desviadas de disposición final únicamente en 2022. Según PSRA, esta cifra coloca al EPS en niveles comparables con otros materiales considerados reciclables a escala comercial.

El reporte también señala que entre 90 y 100 millones de estadounidenses tienen actualmente acceso a reciclaje para al menos un formato de poliestireno rígido, incluyendo vasos, bandejas y clamshells utilizados en alimentos y retail. Bajo el sistema de etiquetado How2Recycle, esto ubica al material dentro de la categoría “check locally”, es decir, reciclable dependiendo de la infraestructura local disponible.

La investigación también destaca que organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y la Ellen MacArthur Foundation ya reconocen ciertos formatos de EPS como reciclables “en práctica y a escala”, especialmente en aplicaciones de empaque de transporte.

Tres tecnologías comerciales activas para reciclar poliestireno

Uno de los ejes centrales del informe es que actualmente existen tres rutas tecnológicas activas para reciclar poliestireno a escala comercial en Estados Unidos: reciclaje mecánico, reciclaje por disolución y reciclaje químico. Lejos de competir entre sí, el estudio sostiene que funcionan como tecnologías complementarias capaces de atender diferentes corrientes de residuos y distintos niveles de contaminación.

📋 Tecnologías de reciclaje de poliestireno activas en Norteamérica

TecnologíaAplicaciones principalesCaracterísticas
Reciclaje mecánicoEPS y PS rígidoDensificación, molienda y pelletizado.
DisoluciónEPS contaminado y food gradeRecuperación superior al 99% y PCR para contacto con alimentos.
Reciclaje químicoCorrientes mixtas y contaminadasConversión a monómero y materia prima petroquímica.

Fuente: State of Polystyrene Circularity Report 2026.

En reciclaje mecánico, el documento menciona compañías como Runi, GreenMax, Foam Cycle y Sebright, que han ampliado infraestructura de densificación y procesamiento de EPS en Norteamérica. La densificación resulta clave debido a que el EPS está compuesto entre 95% y 98% por aire, lo que hace inviable económicamente su transporte sin compactación previa.

En el caso de reciclaje por disolución, PSRA destaca operaciones capaces de producir resina reciclada aprobada para contacto con alimentos, mientras que el reciclaje químico se posiciona como una solución para corrientes complejas o mezcladas. Empresas como ExxonMobil y FreePoint Ecosystems ya procesan residuos plásticos mixtos que incluyen poliestireno rígido.

Más de 160 instalaciones y nuevos mercados para resina reciclada

El informe también documenta la existencia de una red de mercados finales y capacidades industriales mucho más amplia de lo que normalmente se percibe en torno al poliestireno reciclado. Según la investigación desarrollada por RRS, actualmente existen 81 compañías operando 119 instalaciones que reciben o procesan EPS recuperado en 30 estados de Estados Unidos y cuatro provincias canadienses.

Para poliestireno rígido, el estudio identificó 45 compañías y cerca de 50 instalaciones activas en 22 estados estadounidenses y cuatro provincias canadienses. Los mercados finales incluyen nuevas aplicaciones en empaques EPS, materiales de construcción, mobiliario, molduras arquitectónicas, contenedores para alimentos, textiles, adhesivos y bienes de consumo.

“El reciclaje de poliestireno no es una aspiración futura. Es una infraestructura operativa que ya funciona en múltiples ciudades y mercados de Norteamérica.”

Justin Riney, chair de PSRA

México aparece como uno de los proyectos más relevantes de escalamiento

Uno de los apartados más relevantes del reporte para América Latina es el relacionado con México. PSRA destaca su colaboración con R3vira y el Mexican Plastics Pact, donde se busca duplicar las rutas de recolección “peque-ruta” en Ciudad de México, pasando de 12 a 24 rutas activas para 2026.

El proyecto incluye recuperación de HIPS y EPS para aplicaciones de empaque alimentario en circuito cerrado, con participación de compañías como Danone, Lala y YakultSegún PSRA, este modelo busca validar metodologías de recolección, procesamiento y viabilidad económica que puedan replicarse posteriormente en otras ciudades de Norteamérica.

El documento también menciona proyectos activos en Nashville, Colorado, Denver y Baltimore, orientados a expandir sistemas de densificación, logística reversa y recuperación de diferentes formatos de poliestireno.

El desafío ahora es regulatorio, logístico y de inversión

Aunque el informe presenta una visión optimista sobre la circularidad del poliestireno, PSRA reconoce que el crecimiento de la infraestructura dependerá de señales regulatorias, esquemas de responsabilidad extendida del productor (EPR), inversión en clasificación y fortalecimiento de mercados finales para contenido reciclado.

El estudio proyecta que, hacia 2030, el crecimiento de capacidades de reciclaje químico podría permitir que entre 50% y 66% de la población estadounidense tenga acceso al reciclaje de al menos un formato de poliestireno.

En ese contexto, el informe plantea que el futuro del poliestireno dependerá menos de debates sobre prohibición y más de la capacidad de construir infraestructura, desarrollar mercados finales y acelerar inversiones que permitan consolidar cadenas de recuperación económicamente viables.

Fuente: https://www.plastico.com/