13 AL 15 DE OCTUBRE 2027

Micro y nanoplásticos: qué son, cómo se forman y por qué representan un reto para la Industria del Plástico. Conoce su impacto y las soluciones que la ciencia está desarrollando.

La versatilidad del plástico impulsa industrias, pero su fragmentación genera residuos invisibles. Innovación, reciclaje y nuevos materiales serán clave para el futuro.

Los plásticos son imprescindibles en la sociedad moderna debido a su versatilidad, bajo costo y durabilidad. Se utilizan en todos los sectores esenciales: desde la industria alimentaria y el sector salud, hasta las industrias de la construcción, automotriz, aeroespacial, eléctrica-electrónica,… los plásticos son realmente los protagonistas en el quehacer cotidiano.

La disponibilidad de los plásticos ha derivado en una producción exponencial (cerca de 400 millones de toneladas al año)1. Sin embargo, después de que cumple con su función, mucho de este material se descarta en vertederos, en las calles, o incluso en ríos y mares2. Esto genera una gran cantidad de desechos plásticos, que no pueden eliminarse fácilmente.

La mayoría de las aplicaciones plásticas están diseñadas para tener una vida útil larga, lo que resulta en un aumento desproporcionado de residuos plásticos postconsumo en medios terrestres y acuáticos. Esto representa un problema de difícil solución.

La fragmentación del plástico y el origen de los microplásticos

Dado que los plásticos no se degradan fácilmente, su exposición al medio ambiente como la luz UV, viento, hidrolisis parcial y la abrasión mecánica produce en ellos una fragmentación. Esto reduce paulatinamente su tamaño hasta alcanzar dimensiones de alrededor de 5 mm3. Estos fragmentos se conocen como microplásticos.

Los microplásticos son tan pequeños que pueden confundirse fácilmente en el medio ambiente. Estudios recientes apuntan que estos residuos se encuentran contaminando diversas fuentes. Por ello se han convertido en un problema que requiere alternativas de solución.

De micro a nano: cómo evoluciona la contaminación plástica

Se ha demostrado que la fragmentación de los plásticos no se detiene a nivel de microplásticos, sino que alcanza niveles nanométricos (menos de un micrómetro)4.

Esto agrava aún más el problema sanitario de los desechos plásticos. Su tamaño, que se confunden con partículas naturales, minerales o biológicas, los hace prácticamente invisibles e indetectables incluso con instrumentos científicos avanzados.

¿Cómo se detectan los nanoplásticos? Ciencia al límite

Las técnicas de análisis empleadas hoy en día para determinar la presencia de nanoplásticos involucran:

  • la microscopía electrónica de barrido (SEM por sus siglas en inglés),
  • espectroscopías Raman y de Infrarrojo por Transformadas de Fourier (FTIR), y
  • la cromatografía acoplada a espectrometría de masas5.

Recientemente se ha desarrollado una técnica especializada en detección de nanopartículas denominada “Análisis de seguimiento de nanopartículas”, que se utiliza para visualizar y caracterizar nanopartículas en suspensión, permitiendo detectar tanto su concentración como su distribución y tamaño6.

La técnica consiste en hacer pasar un haz de láser a través de una cámara de muestra que contiene las nanopartículas en un líquido. Las partículas dispersan la luz del láser, lo que se registra mediante un microscopio equipado con una cámara de video de alta velocidad. Las partículas se ven como pequeños puntos brillantes moviéndose sobre un fondo oscuro.

Métodos para la eliminación de nanoplásticos

Obviamente el desafío para eliminar los nanoplásticos es mucho mayor que el ya de por sí complicado proceso para eliminar los microplásticos. A la fecha no se cuenta con un método universal para eliminar nanoplásticos. Sin embargo, existen métodos promisorios que aún están en etapas experimentales:

  1. Tecnologías de filtración avanzada. Membranas de nanofiltración, ósmosis inversa y filtros cerámicos pueden capturar partículas extremadamente pequeñas7,8.
  2. Nanomateriales que atrapan o degradan plásticos como materiales basados en grafeno, óxidos metálicos o bio-carbon (biochar), los cuales pueden adsorber nanoplásticos9,10.
  3. Biorremediación mediante ciertas bacterias y enzimas pueden degradar polímeros específicos, aunque aún no existe una solución universal11. En ciertos casos se ha descubierto que algunos tipos de insectos pueden degradar microplásticos derivados del Poliestireno (PS), Polietileno (PE) y Policloruro de Vinilo (PVC)12.

En este contexto de los nanoplásticos, se plantea una respuesta más a futuro. La solución más profunda no está en limpiar, sino en prevenir.

Considerando que sería muy improbable eliminar el uso de plásticos, un recurso más promisorio sería el uso de plásticos que se degraden después de su uso13:

a) El uso de polímeros despolimerizables

También llamados polímeros dinámicos o polímeros programables. Incorporan enlaces o estructuras químicas que pueden romperse o reorganizarse bajo ciertas condiciones externas.

A diferencia de los polímeros convencionales, que son estables y difíciles de degradar, éstos están diseñados para descomponerse en sus monómeros o fragmentos útiles, lo que facilita el reciclaje químico y evita la acumulación de microplásticos persistentes. Contienen en su estructura enlaces fotolabiles (se rompen al absorber luz), enlaces térmicamente reversibles, enlaces y/o hidrolizables (esteres o amida).

b) Materiales fotodegradables controladamente

Estos polímeros incorporan grupos funcionales fotolábiles o aditivos fotosensibles que permiten su degradación cuando se exponen a luz solar o fuentes UV. A diferencia de la fotodegradación espontánea, estos materiales están diseñados para activarse bajo condiciones específicas, lo que permite controlar el tiempo y lugar de su descomposición.

c) Plásticos solubles o compostables

Los plásticos solubles son materiales que se disuelven en agua (fría o caliente, según su formulación), mientras que los plásticos compostables son materiales que se degradan en condiciones de compostaje, convirtiéndose en CO₂, agua y biomasa, sin dejar microplásticos.

Algunos ejemplos de plásticos solubles son el Alcohol Polivinílico (PVOH), polímeros derivados del almidón, y la carbometilcelulosa (CMC).

El Ácido Poliláctico (PLA), los polihidroxialcanoatos (PHA), el Elastómero Termoplástico Estirénico (TPS), son ejemplos de plásticos que pueden degradarse mediante hidrólisis y posteriormente asimilados por microorganismos.

d) Resinas diseñadas para reciclarse molecularmente

Se trata de resinas capaces de despolimerizarse de manera controlada para volver a sus monómeros originales, permitiendo un reciclaje químico verdaderamente circular, sin pérdida de propiedades.

Ejemplos de este tipo de resinas son los polímeros con enlaces reversibles tipo Diels–Alder como las furan–maleimidas, redes termoestables reversibles como los vitrímeros que contienen enlaces dinámicos que se intercambian sin perder integridad, asegurando su reprocesado, reparación y reciclaje químico.

Innovar frente a lo invisible: el futuro ante los nanoplásticos

Los nanoplásticos podrían representar la amenaza más silenciosa y peligrosa de la contaminación plástica. Sin embargo, entender su origen, sus efectos y las tecnologías emergentes para detectarlos y eliminarlos nos permite enfrentar el problema con conocimiento y esperanza.

La solución no será simple ni inmediata, pero la ciencia ya está abriendo caminos. Y, como ocurre con todos los grandes desafíos ambientales, la clave estará en combinar innovación, regulación, educación y un rediseño profundo de los materiales que usamos cada día.

Fuente: https://ambienteplastico.com/