24 AL 26 DE MARZO 2026

En entrevista con Tecnología del Plástico, Perc Pineda, Chief Economist de la Plastics Industry Association, analiza el desempeño del sector en 2025, el impacto de los nuevos aranceles en México y las oportunidades estratégicas para América Latina en un entorno comercial cada vez más dinámico.

La industria del plástico en Estados Unidos y América Latina atravesó 2025 en un contexto marcado por la incertidumbre comercial, ajustes arancelarios y tensiones globales que continúan redefiniendo las cadenas de suministro. Sin embargo, el sector mostró resiliencia, sostenido por la demanda en aplicaciones esenciales y por el papel creciente de América del Norte como plataforma de manufactura y exportación.

En conversación con Tecnología del Plástico, Perc Pineda, economista jefe de la Plastics Industry Association, comparte su visión sobre las perspectivas para 2026, el fortalecimiento de México como hub regional bajo el marco del T-MEC y las oportunidades que se abren para otros países latinoamericanos en un escenario donde la regionalización gana protagonismo sin desplazar completamente la naturaleza global del mercado plástico.

TP: Un año después de nuestro último análisis, ¿cómo evaluaría el desempeño de la industria del plástico en Estados Unidos y América Latina durante 2025? ¿Qué cifras o tendencias clave puede compartir sobre crecimiento, comercio y producción rumbo a 2026?

PP: Las industrias del plástico tanto en Estados Unidos como en América Latina atravesaron 2025 en medio de una incertidumbre elevada, pero se mantuvieron fundamentalmente resilientes. En Estados Unidos, la demanda se sostuvo relativamente bien, especialmente en bienes de consumo no duraderos y otras aplicaciones esenciales, lo que proporcionó una base estabilizadora para la producción. Un patrón similar se observó en gran parte de América Latina, donde la demanda de plásticos continuó siguiendo la actividad económica general.

De cara a 2026, las condiciones parecen más constructivas. Es probable que la producción estadounidense de plásticos mejore modestamente a medida que la demanda se estabilice y los inventarios se normalicen. Los flujos comerciales también deberían ajustarse hacia un nuevo equilibrio conforme los mercados absorban los cambios recientes en aranceles y se realineen los precios relativos. En conjunto, 2026 debería representar una mejora gradual respecto a 2025, más que un repunte abrupto.

“La digitalización y la inteligencia artificial serán herramientas clave para mejorar pronósticos, eficiencia y resiliencia, diferenciando a los líderes del sector frente a un entorno volátil.”, Perc Pineda, Chief Economist de la Plastics Industry Association (PLASTICS)

TP: Los recientes cambios arancelarios de México, elevando hasta 35% los impuestos a importaciones desde países sin tratados, están modificando la competitividad regional. ¿Cómo impactarán estos cambios el flujo de resinas, productos y bienes terminados, especialmente frente a China?

PP: El cambio arancelario de México crea una clara oportunidad competitiva para proveedores estadounidenses y regionales. Los mayores aranceles sobre importaciones de países sin tratado reducen significativamente la competitividad de precio de resinas, productos plásticos, maquinaria y moldes de origen chino, especialmente en categorías ahora sujetas a tarifas del 15% o más.

Como resultado, México fortalece su rol tanto como destino como mercado puerta de entrada. Las empresas estadounidenses están bien posicionadas no solo para expandir su presencia en México, sino también para utilizarlo como plataforma para atender otros mercados latinoamericanos. Es probable que ocurra una desviación del comercio desde China hacia proveedores norteamericanos y regionales, particularmente donde la capacidad existente y las relaciones comerciales puedan escalarse rápidamente.

TP: En el contexto de estos cambios y del T-MEC, ¿qué reglas de origen y disposiciones de “cambio arancelario” se vuelven más críticas para fabricantes y procesadores en México y la región?

PP: Los cambios recientes aumentan la importancia de las reglas de origen y las disposiciones de cambio arancelario bajo el T-MEC. Nuestro análisis identificó 79 productos plásticos que ahora enfrentan mayores aranceles cuando se importan a México desde países sin tratado, mientras que califican para trato preferencial cuando se cumplen los requisitos de contenido regional.

Para fabricantes y procesadores, la capacidad de lograr cambios arancelarios mediante procesamiento, compounding o transformación dentro de América del Norte se vuelve cada vez más valiosa. Las empresas que estructuren sus cadenas de suministro para cumplir los umbrales del T-MEC —especialmente mediante actividad de valor agregado en México— obtendrán ventajas arancelarias y mejor acceso a mercados regionales.

TP: Con las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, ¿observa una reconfiguración de la inversión china en América Latina, particularmente en maquinaria o manufactura plástica?

PP: Más allá de la concentración bien documentada de inversión china en América Latina durante las últimas dos décadas —principalmente en Brasil, Perú, Argentina y México— existe evidencia limitada de una reconfiguración significativa específicamente hacia maquinaria o manufactura plástica impulsada por tensiones EE.UU.–China.

Aunque las fricciones comerciales continúan, las decisiones de inversión siguen guiándose principalmente por retornos esperados, tamaño de mercado y condiciones operativas, más que por aranceles únicamente. Hasta ahora, esos fundamentos no han cambiado lo suficiente como para provocar una redirección relevante de inversión china hacia América Latina.

TP: México ha sido una plataforma clave de manufactura y exportación para la industria estadounidense. Con los desarrollos recientes, ¿sigue fortaleciendo su posición como hub regional? ¿Qué oportunidades o riesgos ve?

PP: El rol de México como hub regional de manufactura y exportación sigue firmemente anclado en el marco del T-MEC. A pesar de los cambios recientes, una gran proporción de productos plásticos continúa calificando para trato libre de arancel, preservando el atractivo de México en las cadenas regionales.

El principal riesgo a mediano plazo es la revisión programada del T-MEC. Aunque es poco probable que el acuerdo se desmorone, la revisión introduce incertidumbre. Al mismo tiempo, presenta oportunidades, como ampliar coberturas o mejorar procedimientos aduaneros que podrían aumentar la eficiencia transfronteriza. Cualquier mejora que reduzca costos de transacción o acelere el cruce fronterizo beneficiará a productores en Estados Unidos, México y Canadá.

TP: Más allá de México, ¿qué oportunidades emergen para otros países latinoamericanos como plataformas competitivas en manufactura y transformación de plásticos?

PP: Los datos comerciales sugieren oportunidades significativas para que otros países latinoamericanos amplíen su rol en cadenas regionales. En 2024, las importaciones desde socios con tratado representaron 75.5% de las importaciones mexicanas de los 79 productos afectados, con países distintos de Estados Unidos aportando 17.9%. Los países sin tratado representaron el 24.5% restante, liderados por China con 18.3%, ahora sujeto a mayores aranceles.

Este cambio crea espacio para que productores latinoamericanos aumenten exportaciones hacia México, particularmente mediante procesamiento, finishing o compounding con valor agregado que cumpla requisitos preferenciales. Países con bases manufactureras establecidas y acuerdos comerciales están especialmente bien posicionados para aprovechar esta oportunidad.

TP: Para líderes del sector en América Latina frente a un panorama comercial incierto, ¿qué decisiones estratégicas son más críticas para competir en 2026 y más allá?

PP: La diversificación de mercados sigue siendo una prioridad estratégica central. Los plásticos sirven a múltiples industrias, por lo que diversificar por sectores y geografías es un buen mecanismo de cobertura frente a incertidumbre comercial y cambios de política.

El diseño de la cadena de suministro es igualmente crítico. Las expectativas de los clientes en rapidez y confiabilidad no han cambiado, aunque el comercio sea más complejo. Las empresas competitivas serán aquellas con cadenas consistentes, seguras y predecibles en costos y tiempos, combinando alcance global con regionalización selectiva.

La adopción tecnológica —especialmente digitalización e inteligencia artificial— diferenciará a líderes de rezagados. La IA puede mejorar pronósticos, inventarios, eficiencia productiva y visibilidad logística, fortaleciendo resiliencia ante volatilidad. Estas estrategias requerirán inversión, y un entorno de tasas de interés gradualmente más bajas en América Latina hacia 2026 ofrece un respaldo favorable.

TP: Con un EE.UU. más activo en reglas comerciales, ¿la industria del plástico sigue siendo global o avanzamos hacia un modelo regionalizado?

PP: La naturaleza global de la industria del plástico no ha cambiado fundamentalmente. La demanda sigue siendo global, y con al menos la mitad de los costos de manufactura ligados a materiales y resinas —commodities globalmente comercializados— los precios continuarán influyendo en producción y comercio transfronterizo.

Dicho esto, los aranceles y la aplicación de reglas comerciales se están volviendo un componente más permanente. Como resultado, modelos más regionalizados de producción y abastecimiento jugarán un rol mayor junto al comercio global. El T-MEC ilustra cómo la integración regional puede coexistir con —e incluso fortalecer— una industria plástica globalmente conectada.

Fuente: https://www.plastico.com/